Leonor López de Córdoba fue una noble castellana destacada como política por ser valida de Catalina de Lancáster entre 1406 y 1412, cuando ejercía la regencia del reino por su hijo Juan II de Castilla.
Es conocida en la literatura por haber escrito un relato en el que se recogen sus memorias, consideradas una de las primeras autobiográficas en lengua castellana.
Es autora de un escrito titulado Memorias de Leonor López de Córdoba donde narra los hechos de los que ella y su marido fueron testigos presenciales. El documento original, un relato corto de nueve páginas escrito ante un notario de Córdoba, se custodiaba en el convento de San Pablo, pero se ha perdido. El texto se dio a conocer a partir de una copia que se conserva en la Biblioteca Colombina de Sevilla. Por tanto se trata de una escritura notarial que comienza con la típica fórmula de "sepan cuantos esta escriptura vieren", escrito en primera persona, que aunque ella misma afirma ser autora del texto, la abundancia de términos legales y el tipo de documento inclina a los estudiosos a considerar que fue escrito por el propio notario.
Fue escrito tras su caída en desgracia en la corte, presuntamente como un acto de devoción que pretende mostrar la fuerza de la oración a la Virgen María. Sin embargo, es también una disculpa por su padre y sus propias acciones. Por tanto, lo que empieza como un acto de piedad se convierte en una defensa de su familia que recuerda al lector que es noble tanto por vía paterna como materna.
Aunque es considerada escritora, y se emiten juicios como que es uno de los escasos ejemplos de mujeres dedicadas a las letras en la Edad Media nunca fue escritora ni se conoce otro escrito además de sus memorias.

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